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¿Metabolismo activo todo el día?

¿Metabolismo activo todo el día?

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No sólo se queman grasas haciendo ejercicio, con pequeños cambios cada día conseguirás mantener el metabolismo activo y quemar más calorías.

  1. Actívate con el ejercicio: el primer elemento para quemar grasas y mantener el metabolismo activo es hacer ejercicio. El cuerpo en movimiento necesita energía, y la actividad física activa los mecanismos para liberar la grasa y obtener glucosa. Encuentra cada día al menos 30 minutos para realizar alguna actividad física.
  1. Desayuna a diario: Comer activa el metabolismo, especialmente después del ayuno prolongado de una noche de sueño. Si desayunas a primera hora, también gastas más calorías a lo largo de todo el día. Cuando empiezas el día con un buen desayuno le estas dando a tu cuerpo todo lo que necesita para restablecerse después del ayuno nocturno y tienes menos hambre el resto del día.
  1. Bebe infusiones: El té, por ejemplo, contiene cafeína en pequeñas dosis junto a flavonoides antioxidantes que cuidan tu salud y ayudan a quemar las grasas extra. El té verde es el té más natural y menos fermentando por lo que contiene cafeína en dosis bajas y mayor cantidad de antioxidantes como las catequinas. También se utiliza para reducir el apetito y aumentar el metabolismo basal.
  1. No pases hambre con dietas muy bajas en calorías: no funcionan a largo plazo y no te dan la energía para ser una persona activa y realizar ejercicio físico. Para adelgazar debes de gastar más calorías de las que has comido y comiendo también se gasta energía para absorber, transportar, almacenar y metabolizar los alimentos. El metabolismo trabaja a tu favor, si comes funciona mejor, pero si no comes lo que necesitas cada día, se enlentece para ahorrar energía y  gasta menos, por lo que se acumula más grasa y se estanca el peso.
  1. Consume adecuadamente los carbohidratos: no caigas en el error de eliminar los carbohidratos, son una buena fuente de energía y los necesitas cada día. Recuerda elegir siempre lo natural y cereales integrales, pues estos son de mejor absorción para el organismo y contienen fibra, vitaminas y minerales necesarios para tu equilibrio corporal.
  1. Consume al menos 5 comidas al día: Si realizas 2 refrigerios y 3 tiempos de comida constantemente te aseguras un aporte de energía, vitaminas y minerales correcto y equilibrado para tener energía y una buena combustión de los alimentos, lo que hará que aumente tu gasto calórico manteniendo alto el metabolismo.
  1. Alimenta tus músculos con proteínas sanas: Para conseguir un mayor porcentaje de masa muscular no basta con el ejercicio específico, necesitas que la alimentación aporte aminoácidos para crear las proteínas que forman los músculos. Debes intentar que todas tus comidas tengan “equilibrio proteico”. Escoge los alimentos ricos en proteínas con menor porcentaje de grasa como la carne de pollo y ave, los pescados, los huevos, quesos frescos, legumbres como la soja y lácteos como el yogurt y el requesón porque las proteínas tienen un efecto estimulante sobre el metabolismo e intervienen en la eliminación de las grasas.
  1. Toma un lácteo cada día: Las personas que toman 3 raciones de lácteos (leche, quesos o yogurt) cada día pueden llegar a perder más peso en una dieta que los que no los toman. La explicación está en que los lácteos son fuente de proteínas, vitamina D y calcio, un combinado perfecto para acelerar la combustión de las grasas.
  1. Bebe agua: Las sensaciones de hambre y de sed están controladas por diferentes mecanismos en el cerebro, pero la mayoría de las personas no sabe distinguirlas, muchas veces se come cuando se debería beber. Procura beber agua o infusiones caseras (tés, hierbas) a lo largo del día para evitar la deshidratación, reducir la ansiedad y ayudar a limpiar y eliminar las toxinas que pueden favorecer la acumulación de grasas.
  1. Evita la rutina en tu alimentación y come natural y casero: Aprende a cocinar, haz la compra, planifica los menús y varía lo que comes cada día. No recurras siempre a los mismos alimentos por comodidad. El cuerpo se acostumbra a conseguir energía hasta de la lechuga si la comes todos los días. Hay que sorprender al sistema digestivo con alimentos variados y de temporada, ricos en antioxidantes, vitaminas, minerales y otras sustancias saludables.

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